viernes, 28 de julio de 2017

La Gran Revolución de Octubre, el hecho "más importante del siglo XX






















Fuente: sputniknews.com


Aunque la Revolución bolchevique, que hace 100 años cambió de forma irreversible la vida y el destino del país, se concibe como uno de los hitos más importantes de la historia, en la propia Rusia en vísperas del centenario todavía hay discrepancias sobre su celebración.

Según opina Vitali Tretiakov, politólogo y periodista ruso, debe ser indiscutible la celebración del centenario de la Gran Revolución de Octubre, ya que representa uno de los hechos más grandes del siglo y 'cambió todo el curso de la historia mundial'.
En Rusia, insiste el experto, sin duda, es el hecho 'más importante', teniendo en cuenta que de ello dependieron otros grandes acontecimientos del siglo: la victoria en la Segunda Guerra Mundial y, después, la caída de la URSS.
"Es exactamente gracias a la Revolución de Octubre (la llegada al poder de los bolcheviques) que Rusia, bajo el nombre de la Unión Soviética, se convirtió en una de las dos superpotencias mundiales, alcanzando su máximo poderío e influencia en la historia", afirmó Tretiakov.
Su artículo, publicado en Svobodnaya Pressa, destacó varias causas como  fundamento de su opinión. El autor hizo hincapié en que los bolcheviques, de hecho, habían logrado unir al casi desintegrado país, llevándolo al desarrollo y a la victoria sobre el fascismo.
"No se excluye la posibilidad de que, si no hubiesen llegado al poder [los bolcheviques], hoy en día no existiría nuestro país en sus fronteras actuales y  hasta con ese nombre. Bajo el gobierno bolchevique (comunista) la URSS venció en la Gran Guerra Patria, preservando la integridad territorial e independencia del país y el pueblo, eliminando la amenaza de su total aniquilación", explicó.
Durante las primeras décadas tras la Gran Revolución el país logró superar el atraso en el desarrollo científico-técnico, intelectual y social que se había percibido como un atributo del país por los intelectuales rusos desde el siglo ХVIII, sostuvo el experto y exdecano de la Facultad del Periodismo de la Universidad de Moscú.
"Como consecuencia de la llegada al poder del partido comunista (bolchevique) Rusia pudo no solo eliminar este atraso, sino también superó a los países occidentales en casi todas las esferas, salvo en el nivel de vida material de los ciudadanos (y aún en eso solo respecto a unos pocos países de Occidente)", aseguró.
El autor pone a la Gran Revolución de Octubre en la misma escala que los acontecimientos más grandes de la Humanidad, siendo un experimento sin precedentes destinado a alcanzar un ideal de igualdad,  hecho cuya importancia se compara con el surgimiento de las religiones universales.
"Los bolcheviques fueron los primeros en intentar hace realidad una de las utopías más grandes, es decir, establecer una sociedad sin clases sociales, ni razas, ni otros antagonismos de la sociedad y el estado.  Fracasaron en hacerlo, probablemente, porque no hay utopía que sea alcanzable", opinó el experto.
El centenario de La Gran Revolución debe celebrarse en Rusia como una fiesta estatal oficial, insistió el politólogo, subrayando que los estadistas y políticos modernos deben también involucrarse en la discusión del tema.
"Para mi no cabe duda la importancia histórica de la Gran Revolución de Octubre", reiteró.  

domingo, 2 de julio de 2017

The New York Times llama a seguir las ideas de Lenin






















The New York Times publicó un artículo sobre el futuro del socialismo y sus ventajas ante el capitalismo. Según el medio estadounidense, Vladímir Lenin es la figura central del movimiento socialista mundial.

Los bolcheviques "formaban parte de un amplio movimiento de partidos crecientes que pretendían luchar por una mayor democracia política". Asimismo, querían utilizar la riqueza y la nueva clase obrera creada por el capitalismo" con el fin de "extender los derechos democráticos a las esferas sociales y económicas", algo que "no permitía ningún capitalista".
"No se puede hacer caso omiso a la pérdida de santidad del socialismo que ocurrió durante el último siglo. Pero podemos rechazar la visión de Lenin y los bolcheviques como demonios enloquecidos y considerarlos como personas que actuaban con las mejores intenciones (…)", publicaNYT.
A juicio del columnista Bhaskar Sunkara, las ideas de Lenin siguen vivas. Así, al analizar los "errores sangrientos" del pasado, estas ideas pueden utilizarse para la construcción de la nueva humanidad del futuro.
Las lecciones duras para los socialistas de hoy consisten en que, a la hora de cimentar una alternativa social-democrática al capitalismo, es importante defender la idea de una sociedad civil libre, además de proteger los derechos de la oposición y desarrollar un sistema permanente para controlar y equilibrar a las autoridades.
Según el autor, bajo las dichas condiciones, el socialismo del siglo XXI "permitirá que muchas personas destrozadas por la injusticia participen en la creación de un nuevo mundo".

martes, 14 de marzo de 2017

134 aniversario de la muerte de Karl Marx



























La muerte del fundador del socialismo científico fue motivo de numerosos actos de homenaje protagonizados por obreros y obreras de distintas nacionalidades. Nuevas crisis capitalistas y revoluciones confirmarán la vigencia de sus ideas. Publicamos el emotivo discurso que Engels, su amigo y compañero de toda la vida, pronunció ante su tumba en Highgate, Londres, el 17 de marzo de 1883.
Discurso ante la tumba de Marx*

F. Engels

El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre.
Es incalculable lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Pronto se hará sentir el vacío dejado por la muerte de este titán.
Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana. Es decir, el hecho elemental previamente oculto bajo un fárrago ideológico, que los hombres antes de poder ocuparse de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc., primero debe comer, beber, tener un techo y vestirse, etc.: que, por consiguiente, la producción de los medios materiales de existencia que parten de cada grado de desarrollo de un pueblo de una época forman la base de donde se han desarrollado las instituciones del Estado, las concepciones jurídicas, el arte e incluso las ideas religiosas de los hombres y por lo tanto es a partir de esta base que deben explicarse, y no al revés, como se hace hasta la actualidad.
Pero esto no es todo. Marx descubrió también la ley particular del movimiento del modo de producción capitalista y la sociedad burguesa que surge de ella. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas, se habían perdido en las tinieblas.
Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación –y éstos campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo–, incluso en las matemáticas hizo descubrimientos originales.
Este era el hombre de ciencia. Pero no al punto de dedicarle su principal actividad. La ciencia era para Marx, una fuerza que accionaba la historia, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuese la felicidad que pudiera tener con cualquier descubrimiento en ciencia teórica y del que quizás era imposible sacar una aplicación práctica, su felicidad era muy diferente cuando se trataba de un descubrimiento de un alcance revolucionario inmediato para la industria o en general para el desarrollo histórico. Por eso seguía muy atentamente el progreso en los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, sobre todo los trabajos de Marcel Deprez.
Marx era, ante todo, un revolucionario. Contribuir, de una manera u otra, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones del Estado creadas por ella; colaborar con la emancipación del proletariado moderno, al que había dado por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era su verdadera vocación La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos: colaboró con la Primera Gaceta del Rin en 1842; en el Vorwärts de París en 1844-48; con el Deutsche Zeitung de Bruselas en 1847; con la Nueva Gaceta Alemana en 1848-1849; en el New York Tribune de 1852 a 1861, junto a la publicación de una gran cantidad de folletos de combate; el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta la constitución de la gran Asociación Internacional de Trabajadores, coronando toda su obra. Este era el resultado del que el autor podía estar orgulloso, incluso si no hubiera hecho ninguna otra cosa.
Por eso, Marx era el hombre más odiado y calumniado de su tiempo. Los gobiernos, tanto los absolutistas como los republicanos, lo expulsaron. Burgueses conservadores y demócratas extremistas, competían a lanzarle mejores calumnias y maldiciones. Él descartaba todo esto de su camino como si fueran telas de araña, sin prestarle atención y sólo respondía en casos de necesidad extrema.
Él ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, diseminados por toda Europa y América, desde la minas de Siberia hasta California.
Y puedo atreverme a decir: podía tener más de un adversario, pero casi no tuvo un enemigo personal.

¡Su nombre vivirá a través de los siglos y su obra también!

* Traducción cotejada y corregida especialmente para LID según el MIA francés.

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miércoles, 8 de marzo de 2017

8 de marzo "Día Internacional de la Mujer"

Hoy 8 de marzo Día Internacional de la Mujer o Día Internacional de la Mujer Trabajadora,  homenajearemos a las mujeres destacando a dos de ellas que lucharon por sus derechos y la igualdad de género, Clara Zetkin y Alexandra Kollontai.

CLARA ZETKIN 

Clara Zetkin, de soltera Clara Eissner (5 de julio de 1857 - 20 de junio de 1933), fue una política comunista alemana muy influyente, así como una luchadora por los derechos de la mujer. Militó en el Partido Socialdemócrata de Alemania hasta 1917, momento en el que ingresó a la Liga Espartaquista, ala izquieda del Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania (USPD), que posteriormente formaria el Partido Comunista de Alemania (KPD). Fue miembra del Reichstag por KPD durante la República de Weimar desde 1920 a 1933.

Clara Zetkin fue una socialista europea que a principio del siglo 20 propuso instaurar un día en homenaje a las mujeres trabajadoras que en muchos casos habían dado su vida por lograr mejores condiciones laborales.

En 1910 en la ciudad de Copenhague se realiza el 2do. Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas a la que asistieron más de 100 delegadas de 17 paises, entre ellas estaba Clara Zetkin y Kathy Duncker que representando al Partido Socialdemócrata Alemán fueron las que presentaron la propuesta de conmemorar un día internacional de las mujer.

En los EEUU y Europa hubo gran cantidad de huelgas por esos años, como ejemplo tomemos la huelga de las 40.000 costureras industriales de grandes complejos estadounidenses, que reclamaban por una jornada menos larga, por el derecho a afiliarse a su sindicato, por mejores salarios.
Clara Zetkin tuvo la visión de además de los justos reclamos que pedían las obreras, que también se concediera el DERECHO AL VOTO, sin el derecho al voto por parte de las mujeres las anteriores reivindicaciones se tornaban imposibles.

Clara Zetkin fue la que decidió que el 8 de marzo de considerara como el "Día Internacional de la Mujer" o Día de la Mujer Trabajadora".


ALEXANDRA KOLLONTAI 
  
Alexandra Kollontai fue una revolucionaria de primer orden. Fue la primera mujer que participó en un gobierno y la primera en ejercer la función de representante de su país en el extranjero. Pero destaca, sobre todo, por haber sido una de las figuras más importantes de la revolución rusa y por su aportación teórica y práctica a la lucha inseparable por el socialismo y la igualdad de la mujer.
Nació en el 1872 en San Petersburgo, en el marco de una familia bastante liberal, pero que no le dejó ir a la escuela para no encontrarse con malas influencias. Fue educada por un instructor particular. Casada contra la voluntad de sus padres y divorciada de muy joven, empezó a interesarse por el estudio del marxismo. Después de haber estudiado historia del trabajo en Zurich, volvió a Rusia en 1899 y se afilió al Partido Social-Demócrata.

En 1903 se celebró el II Congreso del Partido Social-Demócrata ruso, donde una discusión sobre qué tipo de partido debía construirse dio lugar a la escisión entre bolcheviques y mencheviques. Kollontai decidió no decantarse por ningún grupo, ofreciendo su colaboración a ambos. En 1905 presenció la matanza de obreros en la manifestación frente al Palacio de Invierno. A partir del ‘Domingo Sangriento’ se desarrolló la agitación revolucionaria por toda Rusia y aparecieron los primeros soviets o asambleas de trabajadores. Kollontai trabajó escribiendo artículos y organizando a las trabajadoras rusas. Tuvo que exiliarse de Rusia tras la publicación del panfleto Finlandia y el socialismo, donde animaba a los finlandeses a sublevarse contra las autoridades rusas.
Viajó por Europa y militó en el Partido Socialdemócrata de Alemania, donde entró en contacto con Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, el Partido Laborista inglés, el Partido Socialista belga y el Partido Socialista francés, donde hizo propaganda contra el militarismo y organizó una huelga de amas de casa contra el coste de la vida.
Kollontai se opuso activamente a la Primera Guerra Mundial. Se implicó en la preparación de la Conferencia de Zimmerwald en 1915, donde participaron 38 delegados de 12 países involucrados en la guerra. Coincidió con la postura revolucionaria de los bolcheviques y se unió a ellos. En el 1916 escribió el folleto ¿A quién beneficia la guerra?
Durante dos años permaneció en Estados Unidos, invitada por el Partido Socialista norteamericano y dio conferencias y mítines, en inglés, alemán y ruso, en más de 80 ciudades explicando las razones para oponerse a la guerra.
 
Mientras, en Rusia empezaron una serie de huelgas y manifestaciones de trabajadores, así como amotinamientos de los soldados que desembocaron en una revolución que derrumbó el Imperio zarista en febrero de 1917. Alexandra volvió a Rusia donde fue elegida miembro del comité ejecutivo del reorganizado Soviet de Petrogrado, junto con los compañeros bolcheviques Shliapnikov y Molotov. Más tarde, tras la llegada de Siberia, se unieron Kamenev y Stalin. Estos dos impulsaron una política a favor de conservar la revolución burguesa ante la oposición de Shliapnikov y Kollontai, que veían a los soviets como órganos para la toma del poder. Al llegar Lenin a Rusia, éste se puso al lado de Kollontai y reclamó todo el poder para los soviets en sus Tesis de abril, y lograron convencer a la dirección del Partido Bolchevique.
En julio se celebró el VI Congreso del Partido donde se escogieron los miembros del Comité Central, entre ellos Kollontai. El 10 de octubre el Comité Central votó a favor de la insurrección y el 25 tuvo lugar la toma del Palacio de Invierno que instauró las bases para un estado obrero. En el nuevo gobierno, Kollontai fue elegida Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública. Con la revolución rusa se alcanzó una igualdad política, económica y sexual entre mujeres y hombres y, con ella, se establecieron las bases para una igualdad real entre sexos. Las mujeres consiguieron el pleno derecho al voto, las leyes civiles hicieron del matrimonio una relación voluntaria, eliminaron la distinción entre hijos legítimos e ilegítimos, igualaron los derechos laborales de la mujer a los del hombre, dieron el mismo salario a las mujeres y un salario universal de maternidad.

Así, la Rusia soviética fue el primer país del mundo donde se estableció total libertad de divorcio y donde el aborto fue libre y gratuito. Para eliminar las bases económicas de la familia tradicional se establecieron una serie de decretos que abolieron el derecho de herencia, de modo que las propiedades de los ricos fallecidos pasaban al estado y se invertían en transferir el trabajo doméstico a las instituciones públicas: casas de maternidad, guarderías, parvularios, escuelas, comedores populares, lavanderías populares, centros de reparación de ropa, etc., que ayudaron a la mujer a librarse de las tareas tradicionalmente asignadas a ella.

Una vez la situación legal de las mujeres se había igualado a la de los hombres, hacía falta alcanzar una igualdad real y diaria. Por ese motivo, los bolcheviques lanzaron una campaña de movilización política de las mujeres, pues la mayoría seguían desarrollando los roles tradicionales. En noviembre de 1917 tuvo lugar la primera conferencia de mujeres impulsada por el partido y en noviembre de 1918 se celebró el primer Congreso de Mujeres Trabajadoras de toda Rusia. El congreso fue organizado, entre otras compañeras, por Alexandra Kollontai, quien realizó algunos de los discursos más importantes.
 
Se decidió la creación de comisiones para la agitación y la propaganda entre mujeres trabajadoras, que más tarde se convertiría en el Departamento de Mujeres del Partido o Zhenotdel. Los métodos políticos que tenía que desarrollar el Zhenotdel fueron diseñados por Kollontai, quien veía que la misma opresión que sufrían las mujeres llevaba a su falta de implicación en la vida política. Kollontai propuso que la manera de atraer a las mujeres era involucrarlas en proyectos sociales. El Zhenotdel también movilizó a las mujeres a participar en trabajos de soporte en la guerra civil. Pero una de sus tareas más importantes fue luchar contra el analfabetismo mediante la educación de las mujeres.
El Zhenotdel tenía un periódico mensual propio, Kommunistka (Mujer Comunista) que en 1921 imprimía 30.000 ejemplares. En su grupo editorial se encontraban Bujarin, Inessa Armand y Kollontai.

La nueva mujer y la moral sexual

Kollontai dedicó muchos esfuerzos a la lucha por la liberación de las mujeres trabajadoras rusas. Ella creía que la nueva sociedad y la igualdad entre los sexos se conseguiría no sólo con la transformación de las bases económicas que producen las desigualdades, sino también con un cambio en las relaciones sexuales entre las personas. Alejándose políticamente de sus compañeros de partido, llamó a una revolución cultural que transformase las relaciones interpersonales.
Con el fin de acabar con los males de la antigua sociedad (soledad, incomunicación, desigualdad, instinto de propiedad y doble moralidad sexual) Kollontai propuso una nueva forma de vida basada en el amor y el compañerismo. En ese sentido formuló la teoría llamada del ‘vaso de agua’, invitando a las mujeres a consumir la sexualidad como un vaso de agua, rompiendo así con las viejas relaciones sexuales que perpetuaban la opresión de la mujer. Admitió todo tipo de unión por amor, a excepción de existir peligro para la salud y a excepción de la prostitución en todas sus variantes.
Entre los escritos más importantes de A. Kollontai están: Los fundamentos sociales de la cuestión femenina, La sociedad y la maternidad o Autobiografía de una mujer sexualmente emancipada.

 En Base a: http://mujeres-riot.webcindario.com

domingo, 5 de marzo de 2017

5 de marzo,64 aniversario de la muerte de IV Stalin

5 de marzo en el 64 aniversario de la muerte de IV Stalin, los comunistas y miembros del Komsomol, miembros del Partido Comunista de la Federación Rusa y simpatizantes depositaron flores en la muralla del Kremlin en la tumba de Stalin. La columna bajo la bandera roja del PCFR fue encabezada por el lider Guenady Ziuganov.
También se depositaron flores en el Mausoleo de Lenin, en el monumento al Mariscal Zhukov y en la tumba del soldado desconocido.


Video Agencia EFE

Se cumplen 147 años del natalicio de Rosa Luxemburgo, gran revolucionaria del siglo XX






















Sus propuestas teóricas sobre el capitalismo e imperialismo y su negativa a participar en la I Guerra Mundial la posicionaron como una de la mejores revolucionarias del siglo XX.
La teórica marxista, Rosa Luxemburgo, nació el 5 de marzo de 1871 en Polonia oriental, entonces sometida al imperio zarista.
Luxemburgo es considerada una de las grandes revolucionarias del siglo XX. A los 146 años de su nacimiento, Luxemburgo continúa como símbolo de la lucha obrera y el pensamiento socialista europeo.
En una época donde las mujeres tenían poco acceso al mundo académico, Luxemburgo pudo asistir a la universidad y obtener un doctorado.
Cuando tenía 18 años abandonó Polonia, su país de origen, debido a la persecución por su militancia socialista y se trasladó a Suiza. En ese país culminó sus estudios y se unió a las filas del Partido Socialdemócrata Polaco.
Junto al alemán Karl Liebknecht fundó la liga Spartaquista, que más adelante se convirtió en el Partido Comunista Alemán. Fue autora de varios libros y redactora del periódico marxista Neue Zeit (Nuevo tiempo). Fue arrestada y llevada a prisión en varias oportunidades.
Pensamiento político
Rosa Luxemburgo realizó grandes contribuciones en el desarrollo del marxismo, especialmente entre nacionalismo y socialismo.
De igual modo, se destacó en el análisis de aspectos teóricos como el imperialismo y el capitalismo, explicados en La acumulación del capital de 1913.
Para Luxemburgo el crecimiento de las potencias capitalistas ocurrió tras la expansión de las colonias. En esta misma línea estudió las primeras teorías sobre el imperialismo.
Igualmente defendía la opción socialista internacional alejada de nacionalismos.
En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial y Luxemburgo se dedicó a repartir folletos con información antibélica. Por esta acción fue arrestada y acusada en varias ocasiones por incitar a los soldados a la rebelión.
La frase: “La Historia es el único maestro infalible, y la revolución la mejor escuela para el proletariado”.
Actualmente, cada 15 de enero se conmemora en Berlín, capital alemana, el asesinato de los dos dirigentes comunistas Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht ocurrido en el año 1919.
Telesur

sábado, 21 de enero de 2017

Flores para el líder de la Revolución de Octubre - 93 aniversario de la muerte de Lenin



21 de enero en relación con el 93º aniversario de la muerte de VI Lenin, el Comité Central del Partido Comunista, el Partido Comunista de la CIM, la Unión de Oficiales de la Unión Soviética, Movimiento en apoyo del Ejército depositó flores y coronas de flores en el mausoleo en la Plaza Roja.

También se depositaron flores en la tumba de Stalin y en el monumento al mariscal Zhukov.



Ruslan Tkhagushev. Fotografía Sergeyev Sergei. Vídeo Alexey Shelyakova. Servicio de prensa del Comité Central del Partido Comunista 
21/01/2017 16:11